
El Matrimonio
Síntesis Doctrinal y Verdad Central
Institución divina establecida desde la creación como unión exclusiva, monogámica y permanente entre un hombre y una mujer, reflejo del amor sacrificial y pacto entre Cristo y Su Iglesia.
Explicación Bíblica Completa y Desarrollo de la Enseñanza
El matrimonio es una institución divina que tiene como finalidad brindar una ayuda a los cónyuges (Gn. 2.18), permitir la satisfacción del instinto sexual de manera responsable y santa (1 Co. 7:2-5, 9) y posibilitar la multiplicación adecuada de la raza (Gn. 1.28).
El matrimonio se da entre un hombre y una mujer y la voluntad expresa de Dios es que nadie debe tener más de un cónyuge al mismo tiempo (1 Ti. 3:2).
Puesto que las autoridades civiles han sido instituidas por Dios (Ro. 14.1), el matrimonio se hace efectivo a través del acto legal llamado Matrimonio Civil, el cual es sancionado por Dios y valedero para la Iglesia. Los ministros del evangelio no pueden realizar matrimonios, pues tal potestad no les es otorgada ni por la Palabra de Dios ni por las leyes civiles1. De manera, que los efectos de cualquier ceremonia religiosa van más allá que el de ofrecer una oración a favor de los casados y presentarlos como tales ante la congregación.
Todo cristiano es libre de casarse con quién sea capaz de dar su consentimiento con juicio, y teniendo en cuenta los mandamientos expresados por Dios en su Palabra con respecto al tema. Estos mandamientos son: Que el creyente tan sólo puede casarse con otra persona creyente (1 Co. 7:39; 2 Co. 6:14) y que el matrimonio no puede contraerse dentro de los grados de consanguinidad o afinidad señalados por las Escrituras (Lv. 18).
El matrimonio se contrae para toda la vida y únicamente puede ser disuelto por estas razones:
Muerte: Cuando uno de los cónyuges muere el que sobrevive queda libre del lazo del matrimonio (Ro. 7:2) y puede contraer un nuevo matrimonio si así lo desea (1 Co. 7:39; 1 Ti. 5:14).
Infidelidad: En caso de fornicación o de adulterio después del matrimonio, la parte ofendida debe procurar la restauración de su cónyuge otorgándole perdón completo cuando así lo solicite a fin de preservar la unión matrimonial y cumplir con la ley de Cristo. Pero, 1 Excepciones a esta regla se dan en algunos países, como Estados Unidos y Canadá, en donde la misma ley establece mecanismos para que los ministros religiosos, después de cubrir ciertos requisitos, puedan realizar matrimonios civiles.
si el ofensor persiste con obstinación en infidelidad que no pueda ser remediada por el cónyuge ni por la intervención de los ministros del evangelio, la parte inocente puede promover su divorcio, y después de éste, puede casarse, si lo desea, con otra persona como si la parte ofensora hubiera muerto (Mt. 5:32; 19:9).
Cuando un matrimonio se divide a causa de que uno de los cónyuges se convierte al evangelio de Cristo y el incrédulo le abandona por su nueva fe, se puede admitir una separación de esposos (1 Co. 7:15); pero, es este último caso no hay lugar a un nuevo matrimonio, a menos que el cónyuge incrédulo incurra más tarde también en el pecado de infidelidad, con lo cual, el caso pasaría a considerarse adulterio.
Pasajes Bíblicos Fundamentales (10 Textos de las Escrituras · RVR1960)
“Génesis 2:18 — Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.”
“Génesis 2:24 — Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”
“Génesis 1:28 — Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”
“Efesios 5:25 — Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, Efesios 5:26 — para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, Efesios 5:27 — a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Efesios 5:28 — Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Efesios 5:29 — Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, Efesios 5:30 — porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Efesios 5:31 — Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Efesios 5:32 — Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Efesios 5:33 — Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.”
“1 Corintios 7:2 — pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. 1 Corintios 7:3 — El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. 1 Corintios 7:4 — La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. 1 Corintios 7:5 — No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.”
“1 Corintios 7:39 — La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.”
“2 Corintios 6:14 — No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”
“Romanos 7:2 — Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.”
“Mateo 5:32 — Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.”
“Mateo 19:9 — Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.”
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