
La Sanidad Divina
Síntesis Doctrinal y Verdad Central
Provisión del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz y manifestación de la misericordia de Jehová nuestro Sanador, quien obra tanto de forma directa (instantánea o progresiva por la oración de fe) como a través de la ciencia médica.
Explicación Bíblica Completa y Desarrollo de la Enseñanza
La enfermedad es una de las muchas plagas que cayeron sobre la raza humana a causa del pecado. Dios no es el autor de la enfermedad; todo lo contrario, él es la fuente de salud. En las escrituras Dios se llama a sí mismo “El Sanador” (Ex. 15:26), de dónde se deduce que todo aquello que conduzca a la recuperación de un cuerpo enfermo es producto de la gracia de Dios.
Existen dos maneras en que Dios otorga salud a los cuerpos enfermos:
Sanidad indirecta: Es aquella en la que Dios sana a través de medios. La ciencia médica es uno de los medios más avanzados y especializados que Dios ha otorgado para la recuperación de los enfermos. En las Escrituras encontramos que Dios remetía al uso de medios con el fin de aliviar enfermedades (2 Re. 20:7-8); 1 Ti. 5:23).
Sanidad directa: Es aquella en donde Dios sana directamente, sin la intervención de medio alguno. La sanidad directa se ofrece sobre la base del sacrificio de Cristo (1 Pe. 2:24) y es parte de la proclamación de las buenas nuevas (Mr. 16:15-18; Hch. 4:29-30).
Dentro de la sanidad directa hay dos maneras que Dios usa para otorgar la salud. La primera, es la sanidad instantánea, es decir, aquella que se recibe de manera inmediata (Mr. 1:40-42). La segunda, es la sanidad progresiva, aquella en que Dios va otorgando la sanidad poco a poco (Mr. 8:22-25).
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Pasajes Bíblicos Fundamentales (9 Textos de las Escrituras · RVR1960)
“Éxodo 15:26 — y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.”
“Isaías 53:5 — Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
“1 Pedro 2:24 — quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.”
“Santiago 5:14 — ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Santiago 5:15 — Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Santiago 5:16 — Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”
“Marcos 1:40 — Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Marcos 1:41 — Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Marcos 1:42 — Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.”
“Marcos 8:22 — Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Marcos 8:23 — Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. Marcos 8:24 — Él, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Marcos 8:25 — Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.”
“Marcos 16:15 — Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16:16 — El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Marcos 16:17 — Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; Marcos 16:18 — tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”
“Hechos 4:29 — Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, Hechos 4:30 — mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.”
“1 Timoteo 5:23 — Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.”
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